Radar Austral

El fin del antiguo Consenso de Washington

Las medidas y discursos de Estados Unidos reflejan la creación de nuevas pautas para sus políticas económicas internacionales

Publicado el 14 de junio de 2023 por Camila Turner
El fin del antiguo Consenso de Washington

El 27 de abril, Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, emitió un discurso en el Instituto Brookings acerca de una renovación del liderazgo económico norteamericano. Su discurso despertó los análisis respecto al fin del anterior Consenso de Washington y el inicio de uno nuevo. Un nuevo consenso significa nuevos valores y enfoques de la economía estadounidense, los cuales pueden ser problemáticos desde ciertos puntos de vista.

Un cambio de estas dimensiones en la política exterior del país norteamericano supone una temática de gran relevancia. Sin embargo, estos cambios no están exentos de controversias. No son pocos los análisis que resaltan las problemáticas que acarrean las nuevas políticas adoptadas durante la administración de Donald Trump y Joe Biden.

El Consenso de Washington se trató de una serie de políticas económicas durante la década de los 80, extendidas también en los 90s, con un enfoque neoliberal. Entre sus puntos centrales se encontraba la promoción de la liberalización del comercio exterior, los flujos de inversión y tasas de interés, la privatización de empresas, la desregularización y la reducción de los subsidios. En este consenso tuvieron un rol central organizaciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio o el Fondo Monetario Internacional.

Jake Sullivan el jueves 27 de abril en el Centro Hutchins de Política Fiscal y Monetaria en Brookings. RALPH ALSWANG/THE BROOKINGS INSTITUTION

Sullivan enumeró una serie de postulados conflictivos que sostenía este antiguo consenso, los cuales justifican la necesidad de forjar uno nuevo. En este sentido, el asesor estadounidense entiende que, actualmente, se observan grietas en los cimientos que sostenían a la economía mundial

El primer postulado resalta la confianza depositada en la eficiencia de los mercados, lo cual llevó a que las cadenas de suministro de productos estratégicos se realicen en el extranjero. El asesor, en este sentido, marcó el incumplimiento de los beneficios que la profunda liberalización del comercio prometía traer.

El segundo desafío está en que la integración económica suponía traer un orden global más pacífico y cooperativo. Sin embargo, Sullivan sostiene que no resultó ser así. Ahora, los estadounidenses deben adaptarse a un nuevo entorno definido por la competencia geopolítica y en seguridad

Esto lo justifica en que no se logró frenar a China en la expansión de su poderío militar, el crecimiento económico y la competencia en tecnologías críticas. Adicionalmente, el orden liberal internacional tampoco frenó a Rusia en invadir a sus vecinos. Mientras tanto, se generó una dependencia económica peligrosa con vulnerabilidades en diversos sectores

Otros conflictos enumerados por Sullivan se vinculan con la necesidad de una transición energética y de promover el desarrollo de la clase media norteamericana. Según el funcionario, esto requiere de estrategias nacionales para impulsar las inversiones y el crecimiento inclusivo.  

Como se puede ver, el consenso establece un nuevo enfoque. La preocupación central de Sullivan se encuentra en la competencia de su país con China. En este sentido, el objetivo es lograr sostener una economía fuerte intentando contener al gigante asiático, razón por la cual el juego de suma cero está ahora más presente que antes

Por lo tanto, las problemáticas geopolíticas están en el centro a la hora de seleccionar las políticas económicas. Que sea Jake Sullivan, asesor en seguridad nacional, el que hable acerca de la economía ya refleja esta cuestión. Esto representa un cambio respecto a las anteriores décadas. Ya no es un mundo donde Bill Clinton solicitaba que se admitiera a China en la Organización Mundial del Comercio para integrarla, sino que, ahora, el objetivo es desintegrar a China del sistema internacional, algo que se vio presente en el último G7 con diferentes líderes mundiales.

Por lo tanto, los últimos gobiernos emprendieron una búsqueda por incrementar su propia fuerza económica y tecnológica frente a la identificación de vulnerabilidades en diferentes sectores y las políticas que el país impulsó para superarlas. Estados Unidos, ahora, solo produce alrededor de 10% de los semiconductores en el mundo, por lo que el “CHIPS and Science Act” es central. Para el caso de la producción de minerales críticos estableció que más del 80% son procesados por China, razón por la cuál es necesario el “Inflation Reduction Act” y el “Bipartisan Infrastructure Law”. 

La razón del temor a esta vulnerabilidad se puede encontrar en recientes sucesos que sacudieron al mundo. La pandemia y la guerra en Ucrania expusieron la fragilidad de las cadenas de suministros de diferentes regiones del mundo. En la pandemia se dejó clara la necesidad de producir bienes esenciales, como barbijos o medicamentos, y las problemáticas que acarrea depender de otro para la subsistencia de tu población

Por su parte, con la guerra se manifestó la dependencia respecto de la energía rusa y de los granos ucranianos. Ante esto, las economías europeas, fundamentalmente, se vieron obligados a buscar alternativas, y se dieron cuenta que la aplicación de las sanciones no era tan sencilla como parecía debido a la interconexión de sus economías. En el mismo sentido, la disputa con China puede generar un efecto similar, puesto que una escalada del conflicto puede generar cortes en suministros claves, como son los semiconductores de Taiwán. Por lo tanto, una interdependencia a gran escala ya no es tan deseada como antes.

Sin embargo, esto no significa signifique excluir a sus aliados y producir todo domésticamente en el marco del nuevo consenso. Por ello, Sullivan comunicó los esfuerzos para realizar trabajos conjuntos con países como los de la Unión Europea, Canadá o Japón, sobre todo en materia de energías limpias y semiconductores.

En el caso de China, Estados Unidos reitera que no buscan desvincularse completamente del país, sino que esperan reducir los riesgos y generar mayor diversificación. Sus objetivos se concentran en controlar el comercio en bienes claves que pueden inclinar la balanza hacia un lado en la competencia hegemónica

A pesar de los puntos defendidos por Estados Unidos, diversos análisis muestran falencias en sus argumentos y posibles dificultades en esta nueva política económica. En este contexto, se resalta la ambivalencia entre el libre mercado y el proteccionismo en la economía internacional.

Defensores del libre comercio establecen que este es un sistema descentralizado que premia la innovación, la eficiencia y el crecimiento, maximizando las ganancias para la mayoría de las personas. Además, argumentan que expandir el comercio fue central para la expansión de las naciones

Estos beneficios, argumentan, podrían estar en riesgo con medidas proteccionistas impuestas por parte de Estados Unidos. Históricamente, el país norteamericano se posicionó como el país defensor del libre comercio. Sin embargo, Donald Trump y Joe Biden representan un cambio en las políticas previamente sostenidas por Barack Obama

Los discursos de Trump se basaron en establecer un cierto rechazo hacia los extranjeros. Además, China aparece incontables veces en sus frases, lo cual evidencia la prioridad asignada a la competencia con este país, lo cual ha sido mantenido por la administración de Biden. 

En la política de Biden, también, se puede destacar la estrategia de apoyo al desarrollo de sus industrias nacionales. Evidencia de ello son el “CHIPS Bill” y la “Inflation Reduction Act”, mediante las cuales Estados Unidos apuesta por la fabricación interna de diferentes bienes, otorgando importantes subsidios a dichas industrias. Sin embargo, esto trae conflictos con otros países que pierden competitividad frente a las empresas norteamericanas

Además, la administración de Biden está impulsando una reforma en la Organización Mundial del Comercio, marcando una diferencia con el anterior consenso. Concretamente, se busca modificar el sistema multilateral de comercio para que beneficie a sus trabajadores y se acomode a los intereses de seguridad internacional. 

Se puede argumentar que es legítima la búsqueda de Estados Unidos por impulsar su economía local, pero ello no debe ser a costa del libre comercio y de sus relaciones con sus aliados. En un contexto de disputa hegemónica donde se puede dar una conformación entre diferentes bloques, es esencial que el líder norteamericano cuide a sus «amigos» tradicionales. 

En este sentido, Europa mostró preocupaciones frente a las políticas norteamericanas. Emmanuel Macron, presidente de Francia, llegó a expresar que las medidas estadounidenses podrían fragmentar a Occidente. En respuesta, se han implementado planes como el “Green Deal Industrial Plan” o el “Net-Zero Industry Act.

Por otro lado, el viceprimer ministro de Singapur advirtió que “si la reducción de riesgos se lleva demasiado lejos, acabaremos con una economía mundial más fragmentada y desvinculada”. Por ello, diferentes países muestran la preocupación de que este nuevo esquema diseñado por Washington favorezca solo a los productores estadounidenses.

Compartí tu opinión