Este lunes Irán se quejó ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por las declaraciones «beligerantes» de Donald Trump. Un asesor del Ayatollah Jamenei, líder supremo del país, advirtió que Teherán tendrá que adquirir un arma nuclear si es atacado por Estados Unidos, «Irán no quiere hacerlo, pero no tendrá otra opción», sostuvo el funcionario del régimen.
El sábado, Trump amenazó con bombardeos y aranceles secundarios al gobiero iraní si este no llega a un acuerdo con Washington sobre la reducción y limitación de su programa nuclear. «Si no llegan a un acuerdo, habrá bombardeos. Serán bombardeos como nunca antes han visto» dijo Trump en una entrevista telefónica luego de que Teherán rechazara las negociaciones directas propuestas por el gobierno estadounidense.
El líder supremo de Irán rechazó los comentarios del presidente norteamericano y advirtió que si algo sucede, habrá un «fuerte contraataque». Luego de pronunciarse sobre los dichos de Trump en un discurso, Teherán le envió un mensaje al Consejo de Seguridad de la ONU, afirmando que responderá «rápida y decisivamente a cualquier acto de agresión o ataque de Estados Unidos o su representante, el régimen israelí».
En esta línea, un general de la Guardia Revolucionaria de Irán, se refirió a las bases estadounidenses en Medio Oriente. «Los estadounidenses tienen al menos 10 bases en la región que rodea a Irán y cuentan con 50.000 soldados. Alguien que está en una habitación de cristal no debería tirar piedras a nadie».
Rusia condena los métodos de Trump
En diálogo con la revista rusa «International Affairs», el Viceministro de Asuntos Exteriores de Moscú criticó los «ultimátums» de Washington hacia Irán, y sostuvo que un ataque a la infraestructura nuclear iraní tendría efectos «catastróficos». «Consideramos que estos métodos son inapropiados, los condenamos, los consideramos una forma de imponer su propia voluntad al lado iraní» manifestó Sergei Ryabkov.
Según numerosas agencias de noticias, durante la primera llamada telefónica entre Trump y Putin, al margen de las cuestiones relativas a la guerra en Ucrania, se abordó la posibilidad de que Rusia oficie de mediadora entre Estados Unidos e Irán, en el marco de un eventual acuerdo sobre el programa nuclear iraní.