Islas Malvinas: el proyecto Sea Lion y sus últimos movimientos

El proyecto Sea Lion, que busca extraer crudo en la Cuenca de las Malvinas Norte, ha entrado en una fase decisiva tras asegurar financiamiento y ajustar sus planes ante la inestabilidad global.

El desarrollo petrolero en las Islas Malvinas ha dado un paso significativo la semana pasada. La empresa operadora Navitas, junto a su socia británica Rockhopper Exploration, ha confirmado el cierre financiero para el proyecto Sea Lion, una iniciativa que prevé una inversión total de 2.100 millones de dólares hasta su finalización.

Sin embargo, el proyecto no ha sido ajeno a las crecientes tensiones geopolíticas internacionales. Según informaron las empresas, la modernización del buque de almacenamiento y descarga (FPSO) Aoka Mizu, pieza central de la operación, ya no se llevará a cabo en el Medio Oriente como estaba previsto originalmente.

En un movimiento calificado como «prudente» por los directivos de Rockhopper, la ubicación para los trabajos de mejora del buque ha sido trasladada a Asia. Esta decisión responde directamente a la situación de seguridad derivada del conflicto en Irán, que ha generado incertidumbre sobre la estabilidad logística en la región del Golfo.

Este cambio de rumbo no es menor: se estima que el traslado de las obras sumará unos 45 millones de dólares al presupuesto de desarrollo. A pesar del sobrecosto, Samuel Moody, director ejecutivo de Rockhopper, destacó que la prioridad es mantener el proyecto «encaminado» y proteger la viabilidad de la inversión frente a riesgos externos.

El proyecto Sea Lion no solo busca la extracción inicial, sino una expansión acelerada. Los planes actuales incluyen:

  • Capacidad inicial: El FPSO Aoka Mizu producirá unos 55.000 barriles diarios en sus primeras dos fases.
  • Expansión futura: Navitas ya ha firmado un memorando de entendimiento para incorporar un segundo buque FPSO, lo que podría añadir otros 125.000 barriles por día a la producción total.

«Estamos entusiasmados ante la perspectiva de que el desarrollo de barriles adicionales pueda acelerarse», señaló Moody, subrayando el potencial del yacimiento para convertirse en un nodo energético de relevancia en el Atlántico Sur.

¿Cuál es el cronograma?

Pese a los ajustes logísticos, los plazos para el «primer petróleo» se mantienen. Los trabajos en tierra en las islas, que incluyen la preparación de muelles y bases logísticas, ya han comenzado.

Se espera que el buque Aoka Mizu inicie su navegación hacia los astilleros asiáticos a finales de mayo de 2026. Si el calendario se cumple sin nuevos contratiempos, las perforaciones comenzarían a principios de 2027, con el objetivo de iniciar la producción comercial en el primer semestre de 2028.

Por el momento, Rockhopper ha confirmado que cuenta con el respaldo financiero necesario para cubrir su participación en la Fase 1, gracias a un acuerdo de préstamo con su socio operador, Navitas.

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